Antonio Guerra

Arde…, Aguere.


Bueno no tanto. Pero sí, una gran parte del patrimonio monumental lagunero, que ha desaparecido, como ya saben ustedes, por culpa del eterno enemigo de las viejas construcciones de madera, el fuego devastador, y la ignorancia de nuestros dirigentes.

 
Suceso nada novedoso en nuestra ciudad, y siempre en el mismo corazón de la misma, y por la manida causa de las infinitas distracciones que los humanos tenemos, despistes infantiles, que nos obligan a perder de forma dolorosa una vez más, una joya insustituible de la arquitectura civil canaria. El Palacio de los Condes del Valle de Salazar. Que después de variadas vicisitudes ha sido hasta nuestros días, la sede oficial de, El Obispado de San Cristóbal de Laguna. Pero en este caso en particular, el dolor supera a la justificada indignación, pues después de las pérdida de la Iglesia de San Agustín hace 42 años, parece que estamos vacunados, emocionalmente, ante tantas desgracias, aceptando sin más estos infortunios como un severo castigo divino para los laguneros y canarios en general a cada rato.
 
De todas formas es inconcebible que en este "adelantado" Siglo XXI y en una ciudad, Patrimonio de la Humanidad, no se hayan tomado las mínimas medidas de seguridad para preservar nuestros más señeros monumentos, y no solo, en La Laguna, sino en todas las islas.
 
No podemos olvidar, tampoco, que la Iglesia es bastante reacia desde siempre a invertir en mejorar las condiciones de seguridad en sus numerosas propiedades, (todavía el pueblo no conoce a donde fueron a parar las aportaciones que se hicieron en su día para restauración de la San Agustín), esperando siempre que las autoridades locales, provinciales y hasta estatales, (que también deben de ayudar a conservar nuestro patrimonio), aporten la mayoría de los dineros a invertir en obras y arreglos. Aunque por otro lado no entendemos, los derroches de la Iglesia en grandes televisiones y cadenas de radio casi siempre deficitarias y de dudosa, por lo menos para nosotros, calidad cristiana en sus contenidos programáticos. Palabras y escenas, que contradicen todos los días los principios morales que a través de los siglos ha proclamado aquel buen hombre llamado; "El Hijo del Carpintero". Continuará.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s