Fidel Campo Sánchez

DE ACCIÓN CATÓLICA, CASA DE LA JUVENTUD Y DE LA JUNTA DE HERMANDADES


En nuestro deambular por la vieja Aguere nos hemos fijado en una vieja mansión de la antigua calle del Agua (Nava Grimón), propiedad de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, que alojaba la antigua Acción Católica, hoy alberga a la Casa de la Juventud y la sede de la Junta de Hermandades y Cofradías. Se trata del lugar donde estuvo ubicada la sede de la Acción Católica Femenina, ya que la masculina estaba en la calle Anchieta (hoy archivo diocesano), en la época de los obispos Fray Albino, el recordado don Domingo Pérez Cáceres y don Luís Franco Cascón que fue cuando pasó al patrimonio del obispado de la Diócesis, a la muerte del gran prócer don Juan de Ascanio y Nieves, culto abogado, reputado profesor, diputado provincial y presidente de la Real Sociedad Económica de Amigos del País.

 

Pues bien, decíamos mansión y con historia, ya que fue construida por la familia González de Mesa y más tarde lugar de residencia de los condes de Siete Fuentes.

Recordamos haberla visitado con un buen amigo y compañero de la infancia que estuvo destinado en Tenerife un tiempo y con el cual ocupamos banco en el Colegio de los Jesuitas de Deusto. Como podrá observarse hoy hablamos de nuestra formación religiosa el otro día lo hicimos de nuestra nascencia, sin rubor alguno.

 

Las casas que se destinaban para Acción Católica se adecuaban convenientemente y pudimos observar que había en la parte baja, un respetable salón con butacas de madera, que eran utilizadas para las actividades de la formación religiosa de aquellos tiempos e incluso para la representación de alguna pequeña obra teatral o festival benéfico, bajo la tutela del famoso canónigo don José García Ortega, don Ciro Ucelay (conocido por el obispo estampillado), don Juan Martí y Martínez de Ocampo (suegro de nuestro amigo Juan Antonio de Ossuna quien fuera  presidente de la Juventud católica) y la figura menuda y caballerosa de don Carlos Hamilton, entre otros.

 

Vienen a nuestra mente otras fechas en las que la casa fue sometida a serias reformas y adecuaciones no muy afortunas, pues, se derribó un elemento arquitectónico singular y casi único como fue un mirador que orientado a San Roque superaba la altura de los tejados colindantes. Estas obras cumplieron con la finalidad de evitar humedades y sanear en general el edificio, habiendo sido llevada a cabo por el Administrador de entonces, don Domingo Morales, sacerdote muy eficiente en la reconstrucción de edificios religiosos de todo tipo, por lo que era considerado como un aparejador frustrado.

 

El cura Morales es el antecedente del actual Vicario General, canónigo magistral, ecónomo y administrador, don Julián de Armas que utiliza una zona de la planta baja para la organización de viajes y peregrinaciones a Jerusalén, Roma, Fátima, Lourdes y a través de medio mundo si las circunstancias así lo aconsejaran, que es una de las tantas ocupaciones del polifacético sacerdote quien, lo mismo construye Casas de Acogida, que colecciona belenes en cantidades industriales como para llenar un museo. Y es que no hay que olvidar las buenas dotes de orador sagrado habida cuenta que don Julián es además canónigo de la Santa Iglesia Catedral y con su palabra llega bien a los corazones de los feligreses.

 

Nos congratulamos además al descubrir, en esa casa de la calle del Agua, una placa indicativa que dice textualmente: Junta de Hermandades y Cofradías. ¡Por fin los miembros de esta honrosa entidad religiosa, de rango superior, tiene unas dependencias donde poder desempeñar su ardua labor!, cual es la de coordinar durante todo el año la organización de los extraordinarios cultos de la mejor Semana Santa del archipiélago canario, amén de algunos otros eventos procesionales de hermandades como: la de la Virgen del Rosario, San Cristóbal, las celebraciones del Cristo, ya que con solo su presencia animan a rogarles que recuperen las procesiones perdidas o casi en extinción como la del Corazón de Jesús, La Virgen Difunta, San Diego, San Plácido, la Virgen de Fátima (donada por la familia de Buergo) e intentar colaborar acompañando a los Caballeros de la Noble Hermandad de San Juan Evangelista, cuyo óleo milagroso se venera en la Parroquia de la Concepción.

 

La Junta de Hermandades coordina los actos, los cultos, los horarios, asesorando en la confección de hábitos en la resolución de las controversias como arbitro, más bien sin tener necesidad de sacar tarjetas rojas ni amarillas, conciliando, aconsejando y como no presidiendo con medalla, vara y chaqué si fuera menester, cuantos actos religiosos se celebren en la histórica ciudad de La Laguna.

 

Aprovechar, antes de concluir, para recordar a los distinguidos componentes de la Junta que deben esforzarse en no olvidar el amor al prójimo, la caridad, las visitas a los enfermos (doctores tiene la Junta), la ayuda a una sociedad con altos índices de pobreza, los pobres los necesitados de pan y de consuelo.

Cofradía no es más que la unión  que forman algunos devotos con la debida autorización, para ejercitarse en obras de piedad.AMEN

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