Fidel Campo Sánchez

IN MEMORIAM DE RAMÓN HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ


El pasado lunes, sus familiares y amigos dimos a Ramón Hernández Rodríguez lo que suele denominarse como el “último adiós” y que nosotros preferimos calificar como esperanzador “hasta siempre”.

Todos aquellos que en la vida terrenal lo hemos conocido, tratado, querido y admirado, lloramos su partida hacia el Mundo Celestial. Pero también es cierto que, quienes tratamos a Ramón, el del Banco Bilbao, como todos en La Laguna lo conocían, sentimos al propio tiempo el deber de ser fieles a sus sabios consejos de integridad, honradez y austeridad. Es por ello, que en estos momentos duros, nos sentimos agradecidos y orgullosos de haber disfrutado de su amistad, de haber compartido preocupaciones, pues, nos conocimos por medio de la Banca para la que trabajamos durante muchos años, aunque en entidades distintas.

Efectivamente, Ramón fue un hombre excepcional, de prestigio y de notable popularidad. Compartió responsabilidades con Francisco del Castillo, director de la sucursal del Bancobao, en La Laguna, también con José Monzón, como subdirector, Rafael Melo y el simpático Ángel Hernández (el gato). No fue nunca Ramón un hombre cómodo para ciertas pasiones o personajes poco cumplidores. Sus sólidos principios y su lealtad le acarrearon algunos sinsabores que asumió con tranquilidad estoica. Era Ramón de aquellos que siempre cumplen con su deber y de los que se han pasado la vida trabajando, superando etapas, pues téngase en cuenta que en sus primeros comienzos, fue aprendiz de fígaro.

Tuvo siempre en su ajetreada agenda lugar para la charla, los asuntos de su ciudad, los amigos, casi todos aficionados a las cacerías, los perros a los que había que enseñar y entrenar. Le recordamos en la Sociedad de Cazadores, con sus entrañables amigos de grupo, con Ángel Palazón, Luís Miranda, Juan Cabrera, Jesús Ángel Benítez de Lugo, Juan Antonio de Ossuna, entre otros. En la memoria recordamos asimismo, su gran afición por la cría y reproducción de pájaros canarios, a los que cuidaba con primor, intercambiando conocimientos son su amigo Antonio Acuña, más conocido por el “Villerito”. Se reunía, por las mañanas, en la antigua Recova de la Plaza Abajo, donde adquiría hermosas lechugas para alimentarlos. Ramón hombre de grandes convicciones religiosas y de gran fe en el Santísimo Cristo de La Laguna, habiendo sido esclavo desde su juventud.

La vida de nuestro amigo dejó de ser alegre ante la tristeza por el fallecimiento de su esposa, Ángela Yanes Contreras, que fue su compañera durante muchos años. A sus hijos, Domingo, Abogado, ex jefe de personal del Ayuntamiento, ex esclavo Mayor del Santísimo Cristo y ex presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de San Cristóbal de La Laguna, a Juan Ramón, doctor en Medicina y a su hijas políticas, Celia y Fátima, ésta última hija del recordado y gran lagunero, Eladio Pérez Delgado.

Reciban pues, nuestro más sincero pésame ante la pérdida de este inigualable le señor.

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