Primero lo nuestro dijo ella… por Eloy Cuadra (Portavoz de la Plataforma por la dignidad)

Las cosas estaban mal, entonces los españoles decidieron que tenían que preocuparse por lo nuestro antes que por nadie de fuera, ya fueran refugiados de la guerra o africanos huyendo de la miseria y el hambre. Y así se hizo, se levantaron fronteras, se construyeron murallas, se plantaron vigilancias y se decretaron leyes nuevas muy restrictivas para con los de fuera. Pasó el tiempo y las cosas no mejoraron, entonces los canarios decidieron que tenían que preocuparse por los canarios antes que por nadie de fuera, se impusieron normas nuevas con nuevas restricciones y prohibiciones. Pasó el tiempo y las cosas no mejoraron, entonces los tinerfeños decidieron que tenían que preocuparse antes por los de aquí que por los de Gran Canaria, de Fuerteventura o de La Palma, después de todo, Tenerife era una isla rica que bien podría sustentarse sola. Pasó el tiempo y las cosas no mejoraron, entonces los de La Laguna decidieron que mejor preocuparse por la gente de La Laguna antes que por gente de otros municipios. Y así se hizo, pero las cosas tampoco mejoraron. Entonces algunos vecinos de Taco decidieron que mejor organizarse entre ellos para procurarse lo más básico, y que el resto de barrios del municipio se las arreglaran como pudieran. Y así se hizo, pero las cosas no mejoraron, y el pillaje y la barbarie comenzó a instalarse entre la población sin respetar normas o acuerdos previos. Entonces decidieron que mejor preocuparse por los de la familia y que los demás se las arreglaran como pudieran. Y así lo hicieron, pero las cosas ya estaban demasiado mal como para mejorar. Y así, llegó un momento en que tampoco había suficiente para toda la familia, y apenas si había un poco de pan y agua y algunas conservas y galletas con fecha de consumo preferente ya pasado. Entonces, el hijo, hambriento, acostumbrado a ver como su padre y su madre habían ido abandonando a unos y a otros en pos de lo suyo sin mirar por nadie más, decidió que no quería compartir con nadie más lo poco que había, empujó a su madre, golpeó al padre ya viejo, les quitó la poca comida que tenían y los echó de la casa.

No sé qué le pasó después al hijo, tampoco importa mucho, y acaba así esta historia corta y, quizá absurda, que sin embargo me viene una y otra vez últimamente, no sé por qué.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s