Pasión por la política por Antonio Alarcó (Portavoz del PP)

Qué pena que esté tan generalizada la creencia de que todo político se inicia en esta actividad en busca del beneficio propio. Pena porque somos muchos, y me incluyo, los que nos hemos entregado a ella como servicio. Y lo hacemos por pura vocación.

El caso del que podemos hablar con más conocimiento somos nosotros mismos, pero creemos firmemente que como nosotros, e incluso por encima, hay muchos que piensan y sienten lo mismo. Soy cirujano, periodista y político. Escogimos, cada una en su momento, tres opciones con un gran nexo en común: la vocación. Pero también comparten unos principios éticos y la exigencia de una vida dedicada al ciudadano.

Podriamos desatender obligaciones y pasar más tiempo con la familia y amigos, nuestros grandes amores, pero seguimos una agenda que, para nosotros, supone una enorme satisfacción. La del deber cumplido, la del servicio al bien común. Porque estamos convencidos de que, cuanto más haces, más tiempo tienes. Ejemplifico: en solo una semana hemos tenido el honor de acudir como senador del Partido Popular, junto a otros compañeros de la Cámara, a la reunión de la Red Parlamentaria de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su sede de París. Hemos tratado en el Senado los Presupuestos I+D+i. Allí también hemos tenido el placer de reunirnos con Mitzy Capriles, la esposa del alcalde de Caracas encarcelado, Antonio Ledezma, y en relación con ello se ha aprobado una moción del Partido Popular por la libertad de presos políticos en Venezuela. Hemos acudido al Congreso de excelencia Severo Ochoa en la isla de La Palma, donde han llegado los mejores comunicadores y científicos del mundo, incluido un premio Nobel; y al Foro ABC del Casino de Madrid para escuchar al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. También en estos días hemos participado en cinco medios de comunicación diferentes, en un importante y maratoniano pleno del Ayuntamiento de La Laguna como portavoz de mi grupo y he tenido el enorme honor de ser nombrado Caballero de la Orden de la Flor de Lyz, de la que forman parte importantes personalidades y que vela por preservar el espíritu de la Castilla del Cid, la importancia del idioma castellano como nexo de unión y la unidad de España.

¿Se puede hacer todo esto al tiempo que se cumple con los compromisos profesionales y familiares? Se puede, sí. Cuando se siente auténtica pasión por la política y se practica con convicción el Humanismo activo. Aquel en el que se cree en el servicio frente al beneficio. Aquel en el que la vocación y el voluntariado prevalecen por encima de cualquier interés.

Se nos podría echar en cara tratar de abarcar demasiado. Incluso podemos llegar a entenderlo. Pero créannos que cuando se tienen las ganas y la convicción, se puede. Y podemos cometer errores y también conseguir aciertos. Podemos errar o podemos dar en el clavo, porque somos humanos. Pero la voluntad es siempre buena y les aseguramos que hacemos política y periodismo de la misma manera en la que operamos en quirófano: con seriedad.

Servir a la sociedad, al interés común, al otro, no es un juego. Es una vocación seria y consciente que se debe asumir desde el compromiso y la convicción. Y somos muchos los que así lo hacemos. Sin otro objetivo que el de conseguir crear un mundo mejor desde nuestro campo de acción y posibilidades. Porque, quizás no seamos todos, pero si somos muchos, los que sentimos… pasión por la política.

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