La Laguna y la Cumbre del Clima de París por José Luis Hernández (concejal de Unid@s se puede)

José Luis Hernández

Con la celebración de la Cumbre Mundial del Clima la política con mayúsculas tiene en estos días en París la oportunidad de brindar a nuestro planeta la oportunidad de enfrentar el problema del calentamiento global y el inexorable cambio climático. De tal calado son los debates que allí se celebran que se ha llegado a decir que en la capital francesa se está jugando el futuro de la Tierra.

La necesidad de actuaciones contundentes y la evidencia de que el cambio climático está ligado a la actividad humana y a un depredador modelo económico basado en el uso desmesurado de los combustibles fósiles, ya solo son negadas por una minoritaria casta de ignorantes que no sería digna de tenerse en consideración si entre ella no estuviesen influyentes dirigentes políticos como los republicanos que controlan el Congreso y el Senado de los EE.UU. de Norteamérica. Lo de Rajoy y su primo lo vamos a dejar en la categoría de chiste de mal gusto.

Desde el 18 de diciembre de 2012, La Laguna está adherida a la iniciativa europea del Pacto de los Gobiernos Locales o de los Alcaldes, que se articula para luchar contra el cambio climático, adquiriendo los firmantes el compromiso de ir más allá de los objetivos climáticos y energéticos fijados por la UE para el 2020, comprometiéndose individualmente y en coordinación con los Cabildos y otras instituciones, a la consecución del objetivo de reducir sus emisiones de CO2 en más del 20% para el 2020, poniendo en marcha acciones en eficiencia energética y en la introducción de energías renovables.

El papel de nuestro municipio, el tercero más poblado de Canarias, es muy relevante en el marco de ese pacto, que parte de la premisa de que “la lucha contra el cambio climático se ganará o se perderá en las zonas urbanas” y además asume que “las administraciones locales son el nivel gubernamental más cercano a los ciudadanos y por lo tanto constituyen una plataforma idónea para abordar los aspectos climáticos de manera integral”.

Sin embargo, más allá del necesario cambio de parte de las luminarias de nuestras calles y dependencias municipales por otras energéticamente más eficientes y de alguna auditoría ambiental para cubrir el trámite, el compromiso de nuestro Ayuntamiento con ese pacto ha sido de puro postureo y de mucho codazo por hacerse la foto para la galería.

Ni se ha presentado el Plan de Acción para la Energía Sostenible (PAES) en el plazo de un año a partir de la firma oficial del Pacto de los Alcaldes, ni se han adaptado las estructuras del municipio, incluyendo la asignación de suficientes recursos humanos para el desarrollo de las acciones necesarias y ni remotamente se ha movilizado a la sociedad civil para que participe en el desarrollo del PAES, esbozando las políticas y medidas necesarias para la aplicación y el cumplimiento de los objetivos contemplados en el Pacto de los Alcaldes.

Con esta situación difícilmente se va a cumplir con el objetivo 20/20 al que se comprometieron nuestras autoridades locales y que supondría rebajar en un 21% (84.534 toneladas) las emisiones del principal gas causante del calentamiento global, el CO2, así como los 9,3 Mwh per cápita que se consumían en el año 2008 en nuestro municipio.

Pero la situación política en La Laguna en estos momentos es muy diferente a la de anteriores legislaturas. Una izquierda ecologista, profundamente comprometida con el medio ambiente y exigente en el necesario cambio de modelo energético, representada fundamentalmente en el grupo de Unid@s se puede, ha entrado con fuerza en el Pleno y ha llegado para quedarse y para que las cosas en este terreno cambien radicalmente.

Así se ha demostrado en el último Pleno, celebrado el pasado 26 de noviembre, con la aprobación de dos importantes mociones promovidas por nuestro grupo político y que tienen mucho que ver con el debate que estos días tiene lugar en la capital francesa. La primera de ellas, asumida por la unanimidad de los miembros del Pleno, busca la adopción de medidas para la introducción y el impulso del vehículo eléctrico en el municipio. No solo se ha conseguido que se haga efectiva en el próximo ejercicio una bonificación en el “rodaje” para estos vehículos propulsados total o parcialmente por energía eléctrica procedente de baterías que se recargan en la red eléctrica (Vehículo Híbrido Eléctrico Enchufable -PHEV-, Vehículo Eléctrico de Batería -BEV- y Vehículo Eléctrico de Autonomía Extendida -EREV-) y el compromiso de la instalación de una red municipal de puntos de recarga, sino que en el acuerdo se contempla una batería de medidas encaminadas a que de verdad La Laguna dé pasos serios hacia un nuevo modelo energético que nos ayude a frenar el calentamiento global y el cambio climático.

Con ese gran objetivo también se aprobó otra moción contra el proyecto de planta regasificadora de gas natural licuado en Granadilla, esta vez con los votos a favor de las fuerzas de progreso del consistorio, Unid@s se puede, XTF y el PSOE, la abstención del PP y Ciudadanos y el voto en contra de CC. El resultado de esta votación, con posibles consecuencias políticas más allá de los límites de Aguere, demuestra que la oposición a la introducción del gas no es cosa solo de las instituciones de Gran Canaria, sino que también se suma a esta importante batalla la tercera ciudad de Canarias, en la que vive la quinta parte de la población de Tenerife.

Coalición Canaria se quedó en la más absoluta soledad defendiendo la introducción del gas en Tenerife, algo que de llevarse a cabo sería nefasto para el futuro de nuestra tierra y que solo obedece a la defensa de los intereses de poderosos grupos de presión ligados al sector energético español y canario. En Canarias CC también sabe lo que son las puertas giratorias de Endesa.

Cada vez es más evidente que no nos vale cambiar el insostenible modelo energético basado en el petróleo por otro de supuesta transición basado también en un combustible fósil causante del calentamiento global y que además actuaría como tapón y dilatador del nuevo modelo sustentado en las energías renovables. Sustituir el petróleo por gas solo supondría una diversificación de nuestra dependencia del exterior, aplazar nuestro compromiso con la defensa del medio ambiente y seguir dilatando la ansiada soberanía energética.

Apostar por el gas también significaría seguir empecinados en la dilapidación de recursos económicos que podríamos destinar a otros fines como atajar la emergencia social que sufre nuestra tierra. Aunque se argumenta que el gas natural por su mayor eficiencia térmica aportaría un ahorro de unos 240 millones de euros al año, se oculta que si se hubiesen logrados los objetivos de renovables que contemplaba el PCAN para 2015 éste sería de unos 300 millones al año. Además, producir un kWh en Canarias con energía eólica cuesta entre 7 y 8 céntimos de euro y con fotovoltaica entre 10 y 15 céntimos. Hacerlo con combustibles fósiles está costando entre los 18,6 y los 26 céntimos de euro.

Es evidente que los avances tecnológicos y el abaratamiento de los costes de producción hacen posible ya la implantación de un nuevo modelo energético sostenido en las energías renovables, que en Canarias son abundantes y de forma simbólica el último Pleno lagunero ha querido dar la bienvenida a la Cumbre del Clima de Paris, exigiendo que lo viejo que agoniza, sin dilaciones ni frenos interesados, deje paso a lo nuevo.

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