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SANTANA ACUÑA DENUNCIA LA NULA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA GESTIÓN DE PATRIMONIO LAGUNERO

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En la tarde de hoy, el historiador y profesor de la Universidad de Harvard Álvaro Santana Acuña ha realizado una ruta guiada por el Casco Histórico acompañado por la geógrafa Noemi Herrera Lorenzo. La visita, que comenzó en una esquina de la plaza de Catedral, se dedicó a analizar el estado actual de las obras de la plaza de la Catedral. Ante la atenta mirada de casi ochenta vecinos que no dudaron en preguntar a lo largo del recorrido, el historiador lagunero hizo un repaso de todo el proceso de reforma de la plaza, insistiendo en la poca participación ciudadana que se tuvo en la redacción del proyecto y en el éxito vecinal al conseguir parar la obra y respetar la historia de la plaza.

Seguidamente, Herrera Lorenzo denunció el creciente número de franquicias en el centro histórico y cómo su implantación descontrolada perjudica al pequeño y mediano comercio tradicional de cercanía y a los residentes. Bajo la premisa de “el comercio tradicional también es patrimonio”, en esta visita se explicó que desde 1999 (tras la declaración de La Laguna como bien cultural Patrimonio de la Humanidad), el número de franquicias se ha multiplicado por cinco. La investigadora también matizó que su posición no es contraria a las franquicias, ya que generan empleo, pero que había que destacar que la presencia de las mismas ha dañado al comercio tradicional lagunero y puso como ejemplo la visita que se realizó a tres establecimientos: la dulcería de la Catedral, la papelería Nobel y la tienda de víveres de la calle Herradores donde terminó el recorrido.

Entre las cosas que comentó destaca que hace tres años, en 2011, de ser un centro histórico con comercios de cercanía que cubrían las necesidades de sus habitantes, el centro ha pasado a ser el área urbana con la mayor concentración de restaurantes, cafeterías, tascas y terrazas de Canarias. Asimismo, se explicó la progresiva y silenciosa transformación de la primera planta de viviendas históricas en espacio de oficinas y la consiguiente expulsión de residentes del centro.

A juicio de los investigadores, actuaciones como las obras de la plaza de Catedral, el aumento descontrolado de las franquicias, el ocaso del pequeño y mediano comercio tradicional de cercanía y la recalificación del uso de la primera planta de viviendas históricas amenazan con seguir destruyendo los valores patrimoniales, urbanísticos y sociales que permitieron la declaración de La Laguna como Patrimonio de la Humanidad.

Herrera Lorenzo y Santana Acuña propusieron una serie de acciones que permitirían compatibilizar la defensa del patrimonio lagunero con una dinamización ciudadana y económica real y duradera.

El acto, que tuvo pasteles ofrecidos por la dulcería de la Catedral, concluyó con unas palabras del presidente de la Asociación de Vecinos Casco Histórico Pablo Reyes, que fue la organizadora del evento, invitando a los asistentes a participar y trabajar para mejorar el patrimonio de la ciudad.

ÁLVARO SANTANA ENSEÑA LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO LAGUNERO QUE SE REALIZA “DE ESPALDAS AL CIUDADANO”

ACTIVIDAD 18 DICIEMBRE

Sinopsis de la visita

La visita estará dedicada a analizar el estado actual de las obras de la plaza de la Catedral, así como a denunciar el creciente número de franquicias en el centro histórico y cómo su implantación descontrolada perjudica al pequeño y mediano comercio tradicional de cercanía y a los residentes. Bajo la premisa de “el comercio tradicional también es patrimonio”, en esta visita se explicará que desde 1999 (tras la declaración de La Laguna como bien cultural Patrimonio de la Humanidad), el número de franquicias se ha multiplicado por cinco. Hace tres años, en 2011, de ser un centro histórico con comercios de cercanía que cubrían las necesidades de sus habitantes, el centro ha pasado a ser el área urbana con la mayor concentración de restaurantes, cafeterías, tascas y terrazas de Canarias. Asimismo, se explicará la progresiva y silenciosa transformación de la primera planta de viviendas históricas en espacio de oficinas y la consiguiente expulsión de residentes del centro. Actuaciones como las obras de la plaza de Catedral, el aumento descontrolado de las franquicias, el ocaso del pequeño y mediano comercio tradicional de cercanía y la recalificación del uso de la primera planta de viviendas históricas amenazan con seguir destruyendo los valores patrimoniales, urbanísticos y sociales que permitieron la declaración de La Laguna como Patrimonio de la Humanidad. Herrera Lorenzo y Santana Acuña describirán una serie de acciones que permitirían compatibilizar la defensa del patrimonio lagunero con una dinamización ciudadana y económica real y duradera.

SANTANA ACUÑA REITERA EL VALOR HISTÓRICO DEL ESTANQUE Y EL ESCALÓN EN LA PLAZA DE LA CATEDRAL

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Derecha: plaza de la Catedral de La Laguna sobre un pedestal escalonado neoclásico. Izquierda: Catedral de Pamplona con escalinata neoclásica frente al atrio.

El historiador y sociólogo de la Universidad de Harvard Álvaro Santana Acuña ha emitido un comunicado expresando su discrepancia con aspectos clave del informe de los catedráticos Palerm, Wildpret, Tejera y Castro. El historiador sostiene que el informe no tiene en cuenta información esencial sobre la historia urbana de la plaza desde el siglo XVI, y sobre todo no pone en relación la plaza de la Catedral con la historia y el desarrollo de otras plazas laguneras desde la segunda mitad del siglo XIX, ni tampoco realiza un ejercicio de arquitectura comparada, pese a que existen ejemplos similares de plazas neoclásicas con pedestal o escalinata en Canarias, la península Ibérica y Europa. En consecuencia, el informe adolece de suficiente evidencia histórica para cuestionar el valor real de dos elementos patrimoniales de la plaza: el estanque y el escalón.

Sin embargo, Santana Acuña coincide plenamente con las críticas de sus colegas sobre los numerosos y graves fallos del proyecto original redactado por la compañía Arquitectura, Urbanismo y Cooperación de María Luisa Cerrillos. Varias de sus críticas son similares a las que Santana Acuña ha formulado en los últimos meses. Asimismo, apoya la decisión sobre la pronta realización de una excavación arqueológica. Santana Acuña recuerda que en este punto el informe confirma lo que denunció en octubre pasado con el prehistoriador José Farrujia: rebajar sin una justificación convincente el suelo de la plaza más de 50 centímetros dejaría al descubierto restos de diferentes siglos. Así, parecen haber aflorado restos de los siglos XVI, XVII, XIX y XX.

Comunicado

Tras la lectura del “Informe sobre las obras en el entorno de la Catedral de La Laguna y del proyecto arquitectónico para su acondicionamiento y ejecución,” redactado por Wolfredo Wildpret de la Torre, Juan Palerm Salazar, Antonio Tejera Gaspar y Fernando Castro Borrego, comunico lo siguiente:

Primero.

Agradezco a mis colegas el tiempo y el esfuerzo dedicado a la realización de este informe. Confío en que marque una línea a seguir en la gestión patrimonial para que el Ayuntamiento siga contando con el consejo de expertos de universidades canarias y no de compañías privadas con interés ajenos a la preservación del patrimonio.

Segundo.

En este sentido, el informe expone claramente los múltiples y graves fallos técnicos del proyecto original redactado por la compañía privada Arquitectura, Urbanismo y Cooperación de María Luisa Cerrillos, que gestionó el centro histórico hasta 2013. Varios de esos fallos los he expuesto públicamente en los medios de comunicación en los últimos meses. Asimismo, he denunciado fallos de gravedad semejante en la redacción y el uso del Plan Especial de Protección del centro histórico redactado por esa compañía. Dichos fallos han provocado la desaparición de numeroso patrimonio histórico, desde casas terreras a partes de edificios monumentales protegidos, pasando por callejones centenarios.

Tercero. Escalones de la plaza.

El informe insiste correctamente en la importancia del espacio de la plaza y su relación con la fachada neoclásica de la Catedral y el resto del edificio. Sin embargo, el informe no tiene en cuenta que el proyecto original de la fachada de la Catedral en el siglo XIX incluía tres escalones frente al atrio con las cuatro columnas. Esa escalinata se hizo y aún existe en la Catedral de Santa María la Real de Pamplona. Como es bien conocido y aceptado por los historiadores del arte, la fachada de la Catedral de La Laguna está inspirada en la fachada de la Catedral de Pamplona.

En el caso de Santa María la Real de Pamplona, los escalones contextualizan el atrio de la fachada, resaltando así las cuatro columnas y el frontis triangular. Gracias al realce de los tres escalones, el atrio de la Catedral de Santa María la Real recuerda al frente de un templo clásico de la antigua Grecia y Roma.

En el caso de La Laguna, los tres escalones frente al atrio con las cuatro columnas fueron reemplazados por dos escalones en piedra volcánica que rodean los tres lados de la plaza. Es decir, frente a lo que afirma el informe, los escalones no rompen “la continuidad del plano”. Al contrario, los escalones sirven como un pedestal escalonado neoclásico para realzar, contextualizar, armonizar y encuadrar el “plano” de la plaza y el edificio de la Catedral. Por eso, frente a lo que plantea el informe, dichos escalones tienen un valor histórico y arquitectónico de primer orden, y no pueden ser eliminados o conservados sólo delante de la plaza. Todo lo contrario, deben ser respetados en los tres lados de la plaza y adaptados en determinados puntos para facilitar el acceso de personas con movilidad reducida. Además, dicha actuación cumpliría con el dictamen en enero pasado de la Comisión Insular de Patrimonio sobre el proyecto de la plaza de la Catedral. Dicha Comisión pidió la conservación integral de los escalones.

Además de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona, existen ejemplos arquitectónicamente similares en iglesias neoclásicas europeas con escalinata o sobre un pedestal escalonado como la Madeleine o los Inválidos en París, así como el Altes Museum de Berlín y el Museo Británico de Londres. Ejemplos similares en Canarias de espacios neoclásicos con escalinata o pedestal escalonado son la fachada y la plaza del Ayuntamiento de La Orotava, la fachada de la Capitanía General y la plaza Weyler en Santa Cruz de Tenerife, así como los escalones perimetrales de la plaza del Adelantado de La Laguna. El informe obvia estos ejemplos de este tipo y por tanto no ofrece evidencia clara de historia comparada de la arquitectura canaria y europea. El resultado es que el informe no destaca el valor real de los escalones de la plaza de la Catedral.

Cuarto. Estanque de la plaza.

Sobre “la propuesta de eliminación” del estanque en el informe, como he expuesto en repetidas ocasiones, la presencia del agua en el entorno de la plaza de la Catedral data de las primeras décadas de la fundación de la ciudad, cuando se llamaba plaza de los Remedios. En 1515 dicho entorno ya contaba con un estanque, un vergel y un corral de animales. Asimismo, en las Ordenanzas de Tenerife, a comienzos del siglo XVII, se mandó la construcción de una fuente junto a un posible chorro de abastecimiento público de agua. La presencia histórica del agua en la plaza desde el siglo XVI figura también en las investigaciones de historia urbana de La Laguna de la profesora María Isabel Navarro Segura y en los trabajos sobre la historia de la Catedral de los profesores Alberto Darías Príncipe y Teresa Purriños Corbella.

La construcción del estanque y el ajardinado de la plaza de la Catedral forman parte del proceso histórico de embellecimiento de las plazas laguneras a fines del siglo XIX. Actuaciones de este tipo incluyeron el ajardinado de las plazas del Adelantado, la Concepción y la Catedral. Asimismo, en ese período se realizaron obras de embellecimiento mediante estructuras arquitectónicas con uso de agua. Por ejemplo, la fuente de la plaza de la Concepción (reemplazada), la fuente de la plaza del Adelantado y el estanque de la plaza de la Catedral.

De nuevo, al no tener en cuenta datos importantes de la historia de la plaza de la Catedral y al no realizar una historia comparada con otras plazas laguneras, el informe desatinadamente minimiza el valor histórico y patrimonial del estanque con la silueta de la isla de Tenerife. En este sentido, el informe contraviene además la resolución de la Comisión Insular de Patrimonio, que dictaminó la conservación integral del estanque.

Respecto al posible impacto del estanque sobre las raíces de la vegetación circundante, el informe no menciona que al inicio de las obras se cortaron ilegalmente parte de las raíces de la araucaria heterophylla junto al estanque, lo cual puede haber afectado su estabilidad y supervivencia.

De la misma manera que es compatible conservar los escalones de la plaza y facilitar el acceso a las personas con movilidad reducida, considero que es perfectamente compatible la reconstrucción del estanque histórico (correctamente impermeabilizado) y el adecuado crecimiento de la vegetación histórica circundante.

EL HISTORIADOR ÁLVARO SANTANA RESPONDE A LAS CRÍTICAS RECIBIDAS

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El Historiador, Álvaro Santana Acuña ha emitido el siguiente comunicado, que procedemos a reproducir íntegramente:

Tras la información publicada este miércoles en algunos medios, donde se alude explícitamente a mis declaraciones sobre las obras en la plaza de la Catedral, comunico lo siguiente:

Primero.

Obras de la plaza de la Catedral. Como denuncié en octubre de 2013 con el prehistoriador José Farrujia, las obras de la plaza de la Catedral incumplieron desde su inicio las leyes canaria y nacional sobre patrimonio y las directrices de la UNESCO para ciudades Patrimonio de la Humanidad. Ya alertamos de que rebajar sin una justificación convincente el suelo de la plaza en más de 70 centímetros dejaría al descubierto restos históricos, como así ha ocurrido. Además, ésta ha sido una de las razones de la dimisión en bloque de la comisión de arqueólogos de la ULL.

Segundo. Destrucción y afectación grave de patrimonio mueble.

Las obras destruyeron el estanque de la plaza, pese a que la Comisión Insular de Patrimonio lo considera un elemento histórico. Por tanto, dicha Comisión ha pedido su reconstrucción con una “configuración similar”. Las obras también han afectado gravemente, tras el paso de una excavadora, un grabado rupestre histórico en la esquina de plaza con la calle Bencomo sobre un pretil de la acera. Dicho grabado fue posiblemente usado como un “punto topográfico”.

Tercero. Restos arqueológicos delante de la fachada de la Catedral.

Tras el movimiento sin supervisión de tierras con palas excavadoras para rebajar el suelo de la plaza, han aflorado restos arqueológicos delante de la fachada de la Catedral. El material fotográfico disponible revela que se trata de una estructura rectangular estrecha y alargada, que avanza en paralelo a la fachada de la Catedral.

Sobre el origen de estos restos son varias las posibilidades. Pueden estar vinculados al primitivo cementerio y osario de la iglesia entre los siglos XVI y XVIII, a la cimentación fallida de muros de la antigua iglesia de los Remedios antes del siglo XIX o a obras de canalización de aguas públicas en el siglo XX, entre otras opciones. Más remota es la posibilidad de que estén relacionados con el corral del Concejo de comienzos del siglo XVI o con el intento de crear una fuente pública a inicios del siglo XVII. Descarto que dichos restos estén relacionados con unos servicios públicos.

Cuarto. Servicios públicos.

Dichos servicios públicos estaban ubicados en el lateral de la plaza, hacia la calle Carrera, en el entorno donde hoy están los kioskos, y no en medio de la fachada de una iglesia catedral. Dado que una entrada a los servicios era paralela a la calle Deán Palahí y la otra entrada era paralela a la calle Juan de Vera, los servicios estaban dispuestos en paralelo a la calle Carrera, y no delante de la fachada de la catedral. Esta colocación de los servicios en el lateral coincide con las características de otros servicios públicos de la misma época. Por ejemplo, los servicios públicos en la plaza de la Concepción (hoy cerrados) no están delante de la iglesia, sino en una esquina y en paralelo al edificio.

Quinto. Politización.

Respecto a las acusaciones de politización de la ejecución de las obras de la plaza por parte de los expertos, en mi caso deseo clarificar que, desde 2001, mi residencia oficial está en los Estados Unidos y, como no residente en Canarias, no participo en elecciones municipales. No estoy afiliado ni vinculado financieramente a ningún partido político. Mi única fuente de ingresos proviene del desempeño de mi investigación y mi trabajo como profesor ayudante en la Universidad de Harvard desde 2009, labor que compatibilizo con mi doctorado en Sociología en dicha Universidad. Escribo sobre gestión patrimonial en Canarias desde 1997 dada mi formación como historiador y mi deseo de lograr una gestión apolítica, ciudadana y participativa de nuestro patrimonio.

No obstante, sí estoy al tanto de que el PSOE, cuando estaba en la oposición, y el Partido Popular, Izquierda Unida, Alternativa Sí Se Puede, y Socialistas Por Tenerife han hecho uso de mis repetidas denuncias sobre la gestión patrimonial del centro histórico para criticar al partido o la coalición gobernante.

Sexto. Señor Torres Santos.

Recuerdo que Torres Santos no es un historiador profesional, sino un aficionado a temas históricos locales. En este sentido, Torres Santos defendió erróneamente la demolición del estanque de los patos, alegando que no era un elemento histórico relevante (extremo negado por los expertos  de la Comisión Insular de Patrimonio y arqueólogos de la ULL) así como la eliminación del escalón neoclásico del siglo XIX en piedra que rodea la plaza (una intervención desaconsejada también por la Comisión y los arqueólogos).