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La Laguna y el tapón del cambio por Santiago Pérez García (Portavoz de XTF-NC)

santiago

En realidad, el título de este artículo iba a ser ¿Mociones de Censura en cascada?; pero no me resistí a utilizar el titular que nos ha regalado hoy el portavoz de la Gestora Federal del PSOE, a propósito del papel de obstáculo del cambio en Canarias que empieza a jugar el PP.

Que Coalición Canaria no tiene un think-thank para elaborar ideas, sino una churrería, ya lo sabíamos. Pero esta nueva campañita denigratoria de lo que llaman “Mociones de Censura en cascada” ya es mucho-demasié para el cuerpo.

Se trata de un mero juego de palabras, más propio de trileros. Las Mociones de Censura en cascada, como respuesta a la destitución de Patricia Hernández y los consejeros socialistas y del contumaz incumplimiento de Coalición Canaria de los pactos con el PSOE en todas las Instituciones donde ha podido, no existen, ni han existido, ni existirán.

Lo que sí ha existido son unos pactos en cascada que impone tradicionalmente Coalición Canaria al socio de turno, para que sólo se cumplan cuándo y dónde convenga a los autobautizados “nacionalistas canarios”.

Los pactos en cascada son una aberración en un sistema político inspirado en la descentralización y en el reconocimiento del derecho a la autonomía de las entidades territoriales, sean estas nacionalidades o regiones, provincias, islas o municipios.

La autonomía o derecho al autogobierno, tanto si incluye la participación en el poder legislativo del Estado (propia de los sistemas de corte federal, como el Estado de las Autonomías) como si se trata de la autonomía en el marco de la Ley o autonomía administrativa –que es el caso de los entes municipales, insulares o provinciales– tiene como primera exigencia el respeto a un proceso político propio. La elección de un gobierno del ayuntamiento, cabildo o diputación provincial que refleje la voluntad de los ciudadanos expresada en las urnas, sin interferencias externas, es un momento esencial de ese proceso político autónomo. Así de claro.

Los pactos en cascada son una desnaturalización de la autonomía local, como lo sería –por ejemplo– un Gobierno de Canarias impuesto por exigencias o conveniencia de la política española. Que sean precisamente los “nacionalistas” canarios los que han alcanzado el virtuosismo en ese tipo de manejos, demuestra lo que tienen de nacionalistas y de canarios.

Ahora, en la churrería de ideas de CC, se han inventado un nuevo engendro. Probablemente lleva la firma de quien inspiró a Clavijo ese otro eslogan de “se me acabó la paciencia”, que ha batido el propio record de Coalición Canaria en materia de falta de respeto a la inteligencia de la gente de esta tierra. Dice así: “No es bueno que hayan mociones de censura en cascada como venganza. El interés de los ciudadanos es lo importante”. Agüita!!!

Roto en mil pedazos el pacto entre Coalición Canaria y el PSOE, no va a haber una cascada de mociones de censura. Y, si la hubiera, sería tan detestable como los pactos en cascada. Lo que a mí me asombra –es un decir– es que los comentaristas, tertulianos, escribidores y cagatintas del Régimen, que aplaudieron como la cosa más natural los mentados pactos en cascada, ahora empiecen a lanzar anatemas contra una cascada de mociones de censura que ni se debe producir, ni se va a producir.

Porque pactos en cascada y mociones de censura en cascada sólo son los dos términos de una ecuación interesada e imaginaria, inventada para camuflar lo que sí ha existido y continuará existiendo mientras la mayoría de los canarios no lo remediemos: el sacrificio de la dignidad de las Instituciones municipales e insulares del Archipiélago, de los principios más elementales de la autonomía y de la democracia local y de las preferencias electorales de los canarios en el altar de este decadente Régimen político en que Coalición Canaria y lo que representa han convertido el sistema democrático por el que se enfrentaron al centralismo y la dictadura los mejores hombres y mujeres de nuestras Islas.

Lo que toca ahora es liberar el panorama singular y la dinámica política propia de cada ayuntamiento y cada cabildo, retomando la sintonía con el resultado de las urnas 2015, que tiene legitimidad y validez durante 4 años. Caso por caso, Institución por Institución.

Y, donde los pactos en cascada hayan suplantado la voluntad de los ciudadanos, recuperar ésta que es el fundamento de la democracia.

Y aboliendo otra regla maloliente de este Régimen: aquella de que “sólo Coalición Canaria puede pactar con quién quiera; pero lo demás, no”

La forma de gobierno de cabildos y ayuntamientos responde, aunque imperfectamente, a los principios del régimen parlamentario: los ciudadanos eligen una asamblea representativa, que aprueba las normas legales y presupuestarias y nombra y controla al gobierno, que responde políticamente ante esa asamblea (el Pleno de cabildos y ayuntamientos).

Y en el régimen parlamentario caben pactos entre todos los grupos políticos para formar gobierno y una mayoría que lo sustente y le permita desarrollar un programa con el que dar respuesta a las necesidades y expectativas de la ciudadanía. Y más aún en el campo de las entidades locales, donde la disputa ideológica pierde terreno ante la gestión de servicios públicos esenciales.

En La Laguna, las elecciones de 2015 hicieron retroceder a Coalición Canaria desde 13 a 7 concejales, algo casi imposible cuando se detenta el poder y se ejerce con la obsesión clientelar tan suya de Coalición Canaria. En mi opinión, fue una censura en toda regla. Y dieron 14 concejales, por primera vez desde 1987, a candidaturas que se identifican con principios y políticas progresistas: Unid@s se puede, PSOE y XTF-NC.

El “Pacto en Cascada” impidió a los socialistas laguneros hacer realidad la alternancia que se nos negó hasta cuando, desde la oposición y en tiempos muy difíciles para el PSOE, obtuvimos 13 concejales. Un resultado que Clavijo, y desde el poder, no llegó a obtener.

Por eso estoy seguro que el PSOE va a hacer honor “al camino que nos trajo hasta aquí” (cito a Rodríguez Fraga) a generaciones de socialistas laguneros, se incorporará a una mayoría progresista y no hará de TAPÓN DEL CAMBIO, ni de seguritas de una Coalición Canaria sumida en declive y cada vez más aislada políticamente.

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La Laguna no da ejemplo en el cobro del IBI por Juan Luís Herrera (Portavoz adjunto de XTF-NC)

FOTO DE JUAN LUIS HERRERA PEREZ (2)

Para exigir primero hay que dar ejemplo, y no se puede estar a las maduras cuando beneficia a la Administración y exigirle a los vecinos que paguen religiosamente cuando no se usa la misma vara hacia el lado contrario, y es el Ayuntamiento el que debe devolver todo lo que ha cobrado de más, en este caso a través de la regularización del polémico Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

Refrescando la memoria, todo se inició con la publicación de la Ley 16/2012, el 28 de diciembre de 2012, que modificaba la Ley del Catastro Inmobiliario (Real Decreto 1/2004), introduciendose la Disposición Adicional Tercera que daba inicio al procedimiento de regularización catastral 2013-2016. Desde este instante la Dirección General del Catastro inició un proceso de regularización que se alargará hasta 2017, con el objetivo de hacer aflorar las nuevas construcciones y las alteraciones sobre las ya existentes no declaradas (ampliaciones, mejoras o cambios de uso en los edificios).

Además, a través de la Disposición Adicional Cuarta se indicaba que, mientras no se aprobaran las normas reglamentarias de valoración de los inmuebles rústicos, el valor catastral se obtendría por la aplicación de la ponencia de los valores urbanos vigentes en cada municipio, lo que ha provocado un gran problema para el sector primario. Esto es así porque la asignación de los valores de las construcciones rústicas sobre la base de una ponencia urbana provoca alteraciones al sobrevalorarlas. Así se puede dar el caso de hacer una equiparación de un sistema de riego con una piscina, realidades que en principio no tienen nada que ver una con la otra.

Por medio de la Resolución de la Dirección General del Catastro de 22 de junio de 2015 se inició el procedimiento para el municipio de La Laguna, que finalizó el 30 de julio de 2016. A partir de esa fecha se empezaron a recibir en algunos domicilios la notificación del catastro indicándo la obligación de pagar los 60 euros correspondientes a la tasa de regularización catastral, además de informar de los cambios efectuados en la valoración de la propiedad, abriéndose un periodo de reclamaciones al efecto.

Si la revisión catastral detectó un error en la valoración del inmueble que implicaba una subida, entonces el propietario debería pagar lo adeudado los últimos cuatro años (artículo 66 Ley 58/2003, General tributaria). Lo que no nos cuentan es que los errores catastrales que supongan una bajada de la contribución no están incluidos en el procedimiento con lo cual, en paridad, no se podrá exigir la devolución de los “ingresos indebidos” que ha obtenido el Ayuntamiento debido a esta sobrevaloración de los bienes inmuebles que ha estado cobrando de más.

Tampoco nos cuentan que el hecho de que un propietario tenga construcciones sin declarar al Catrastro puede deberse, en la mayoría de los casos, a que el Ayuntamiento concedió licencia de obra y los propietarios pensaron que ya estaba todo en regla y no tenían que hacer nada más. No se imaginaban que debían declarar al Catastro estas obras, puesto que no se lo ocultaron a la Administración municipal. Es cierto que el desconocimiento de la ley no exime de su responsabilidad, pero no es menos cierto que la gente no está debidamente informada. Además, existen convenios de los ayuntamientos con el Catastro para que el propietario ya no tenga que declarar la obra y lo haga directamente el ayuntamiento.

Por último, debemos tener en cuenta que después de la publicación de la Sentencia del Tribunal Supremo 2159/2014, de 30 de mayo de 2014, se determinó que “los suelos urbanizables, a efectos catastrales, sólo se pueden considerar como suelos de naturaleza urbana cuando tengan establecida la ordenación pormenorizada del mismo”. Esto provocó la modificación de la Ley del Catastro Inmobiliario por medio de la Ley 13/2015, de 24 de junio.

Pues bien, todos los propietarios que estuvieron pagando IBI urbano en suelos urbanizables, que según indica la mencionada sentencia debieran de haber pagado un IBI rústico, también están en su derecho de reclamar los ingresos indebidos que ha obtenido el ayuntamiento, al menos durante los últimos cuatro años. De hecho, en la Ordenanza Fiscal General Tributaria de Gestión, Inspección y Recaudación del Ayuntamiento de La Laguna (BOP 94, de 22 julio 2015) se indica en el artículo 24.3 que el procedimiento para la devolución de este dinero cobrado indebidamente debiera haberse iniciado de oficio por parte del propio Ayuntamiento, entendiendo que la sentencia firme del Tribunal Supremo había anulado estos cobros indebidos.

En este contexto, las palabras del alcalde respecto a este asunto nos plantean muchas dudas ¿Cuántas de las 8.900 personas que deben hacer frente a esta revaloración de sus propiedades habían solicitado una licencia de obra al Ayuntamiento, y, por tanto, siendo esta administración conocedora no informó al Catastro en su momento? ¿Cuántos errores a la baja se han detectado en las valoraciones catastrales, de tal modo que los vecinos estaban pagando un IBI mayor del que debían y que ahora no le devuelven? y por último, ¿Por qué no se procedió con la misma diligencia a devolver todo el dinero que se ha cobrado de más al haberse valorado durante mucho tiempo los suelos urbanizables sin ordenación pormenorizada como urbanos cuando debieran haber tributado rústicos?

En fin, que algunos como el alcalde de La Laguna van, como decían nuestros mayores, con “el mazo dando y a Dios rogando” y encima en Navidad. A ver si empezamos a trabajar para los vecinos y no en su contra.

La bandera de las siete estrellas: un símbolo de paz y de identidad por José Luis Hernández (Concejal de Unid@s se puede)

José Luis Hernández

Este 22 de octubre se conmemora el 52 aniversario de la aparición de la denominada popularmente como la bandera de las “siete estrellas verdes”, una enseña surgida en la Dictadura y que trascendió de los grupos que la utilizaron por primera vez, para consolidarse como símbolo de la defensa de la identidad cultural de las Islas y como estandarte en festejos populares, celebraciones familiares, actividades deportivas, movilizaciones ciudadanas,…

Los símbolos identitarios, independientemente de su origen, se van dejando moldear y acaban acomodándose a la forma de pensar y los intereses del pueblo que los hace suyos y los siente y defiende a su manera. La bandera nacional canaria, a pesar de no gozar de oficialidad, se ha convertido en un emblema popular de gran arraigo y aceptación entre nuestra gente, quizá en el más nítido de la canariedad, capaz de superar ideologías y de convertirse en un referente de la unidad del archipiélago.

Otras banderas no oficiales pero que representan a colectivos, reivindicaciones o formas de pensar, como la republicana, la del colectivo LGTBI, la gitana, la wiphala o bandera indígena, la palestina, la saharaui,…, han merecido reconocimiento de instituciones políticas y han ondeado en lugares destacados de sus sedes.

En Canarias, cabildos como los de Gran Canaria, Lanzarote o Fuerteventura y ayuntamientos como los de Santa Cruz de Tenerife, Arico, Güímar, Tías, San Bartolomé,…, recientemente han aprobado acuerdos de reconocimiento a la bandera de las siete estrellas verdes en su aniversario.

Y no es la primera vez que esto sucede; hay referencias históricas del acto simbólico de colgar la bandera canaria en la fachada de ayuntamientos, como ocurrió en 1979, en plena Transición, en Las Palmas de Gran Canaria, Telde o Santa Cruz de La Palma. En La Laguna el Pleno salido de las primeras elecciones tras la Dictadura, con Pedro Gonzalez (PSOE) al frente de la alcaldía, el 7 de mayo de 1979 aprobó mayoritariamente una moción para que la bandera canaria con las siete estrellas verdes ondeara en el exterior de las Casas Consistoriales, acuerdo que se hizo efectivo durante meses.

Quienes se oponen a estos homenajes simbólicos y pacíficos, casi siempre representantes del nacionalismo español más recalcitrante, suelen alegar que la legalidad no ampara tales actos y que estamos ante una bandera inconstitucional. Nada más lejano de la realidad, expertos en derecho constitucional, como el profesor Miguel Ángel Presno Linera, de la Universidad de Oviedo, consideran que cuando se alude a la constitucionalidad, lo que se quiere decir es que hay una bandera oficial del Estado español y que “el resto no es que sean inconstitucionales, sino que no son las oficiales“.

En el último Pleno ordinario de La Laguna, celebrado el pasado 13 de octubre, defendí una moción para que nuestro ayuntamiento reconociera la bandera de las siete estrellas verdes como uno de los símbolos colectivos con los que se siente identificado el pueblo canario y para que fuese enarbolada en algún lugar destacado de nuestro Ayuntamiento durante la semana del 22 de octubre, en conmemoración de su 52 aniversario.

Es indudable que estamos ante una cuestión política en sentido amplio, pero pretendíamos que la iniciativa superase la disputa política puramente partidista y buscábamos como único objetivo el reconocimiento de un símbolo popular que representa como pocos la identidad cultural de Canarias. Sin embargo la reacción de los partidos que representan a la derecha centralista y defensora del nacionalismo español, el PP y Cs’, fue muy beligerante, intentando convertir un acto pacífico en una innecesaria guerra de banderas.

En 1979 la oposición a que la bandera canaria ondease en los balcones de las casas consistoriales de La Laguna, por parte de la derecha española de entonces, ni de lejos fue tan belicosa e intolerante como lo es hoy en día la de sus herederos políticos, sin lugar a dudas con mucha menos madurez y capacidad para el debate.

Siguen siendo muy poderosos los sectores de la sociedad canaria a los que les preocupa mucho que nos desneblinemos, que venzamos la neblina que oscurece nuestra conciencia y que tratarán de buscar absurdas guerras ante símbolos que solo representan paz y unidad.

La Cancha de nuestros sueños, objetivo aún no conseguido por Mary C. Bolaños Espinosa (Maestra del CEIP Las Mercedes)

Termina un curso más. Este junio, tras dos cursos escolares, me he despedido de mis chicos y chicas y sus familias. Probablemente en septiembre empiece con un nuevo grupo. Así que hemos dedicado un tiempo a recopilar los proyectos, actividades y tareas realizadas en este periodo y a valorarlas.

Cada día un niño o niña y su familia escribían el Diario de Valoración, que era leído cada mañana, al comienzo de la clase. Cada día del mes de junio, escuchamos en nuestra aula que uno de los proyectos trabajados mejor valorado era Una cancha cubierta para el Colegio Las Mercedes (terminó llamándose La cancha de nuestros sueños).

Varias familias mostraron su orgullo porque sus hijos e hijas hubieran sido capaces de organizar su primera protesta social, porque el proyecto llegara a un pleno del Ayuntamiento y por participar, junto al resto del colegio, en un “paseo con paraguas y pancarta” por las calles de La Laguna.

Eso sí, se echó de menos no haber conseguido su objetivo: Que los 414 niños y niñas que acuden al Colegio Las Mercedes puedan hacer Educación Física y disfrutar del RECREO aunque llueva, haya viento o haga mucho sol, tener un espacio amplio y cubierto para realizar actividades con la presencia de todos los cursos y acompañados de sus familias. Y estar resguardados, sin peligros, en las horas del comedor, los días de lluvia.

Y yo me pregunto, ¿cómo en pleno siglo XXI, en una ciudad patrimonio de la Humanidad, que pretende ser declarada por la UNESCO “Ciudad amiga de la Infancia”, nuestros representantes políticos pueden mirar a estos niños y niñas a la cara sin sonrojarse?

Uno de estos últimos días de curso, una de mis alumnas apuntó “¿Te acuerdas, maestra, lo que nos dejaron escrito los políticos que nos visitaron? “ Rápidamente alguien se levantó a buscar el Diario de visitas y leímos sus promesas del 24 de abril de 2015. Nos llamó mucho la atención la de don Antonio Alarcó, representante del PP, por su contundencia:

“La petición del Colegio Las Mercedes es algo imprescindible, que no tenía que pedirse, sino es una necesidad objetiva del sistema. Nos comprometemos públicamente a tomar y realizar las acciones para que en este curso (2015-2016) esté realizada esta petición.”

También revisamos lo dicho en febrero de 2016 por don José Alberto Díaz, Alcalde de La Laguna, y por doña Ana Dorta, Directora General de Infraestructuras, cuando nos prometieron que en marzo de 2016 se sabría cuando nos harían esta cancha.

“Pero, maestra, ¡ya termina el curso!, ¿habrá hecho algo el Sr. Alarcó?, ¡no nos ha dado explicaciones! Tampoco el Alcalde nos ha dicho nada. ¡Hay que escribirles y preguntarles!…. Tú envías las cartas maestra y, si te contestan, nos avisas, ¿vale? A lo mejor la hacen en el verano, es la mejor época, porque no estamos aquí”.

Fui incapaz de quitarles la ilusión, ¿lo harían ustedes? Comenzando una vida, sintiéndose protagonistas de ella, creyendo en el ser humano…. ¿Cómo voy a traicionar todos esos valores que le transmitimos en nuestra escuela, en colaboración con sus familias?

Pero he de confesar que la indignación me invadía. No soporto a las personas (mucho menos a las que ocupan representación pública) que no dicen la verdad, que buscan el aplauso de la infancia y no son capaces de cumplir sus promesas (aún siendo éstas mínimas). Creo que no son dignas de estar en cargos públicos. No nos podemos permitir representantes políticos que contrarrestan negativamente la labor educativa que realizamos las familias y los centros públicos. ¡¡Nos estamos jugando el presente y el futuro de nuestra sociedad!!

Y no me estoy refiriendo a lo impresentable que ha sido la actuación del Ayuntamiento de La Laguna y del Gobierno de Canarias, de Coalición Canaria y del PSOE, ante una demanda que todos consideran “JUSTA”, pero a la que está claro que no han prestado atención; a su dejación de responsabilidades, a su clara falta de voluntad política a la hora de buscar soluciones.

En estos momentos, me refiero al importante daño que estos representantes políticos, de CC, PSOE y PP, están causando a nuestros niños y niñas en su concepción del ser humano y de la democracia.

La educación integral que desarrollamos en nuestro colegio pretende, entre otros objetivos, hacer competentes a nuestros niños y niñas para ejercer como ciudadanos y ciudadanas en una sociedad democrática. Es decir, que sean capaces de actuar como personas que conocen sus derechos y deberes y que, además, se animen no sólo a elaborar sus propias opiniones sino también a participar de forma responsable en los asuntos comunitarios.

El proyecto Una cancha cubierta para el Colegio Las Mercedes es un ejemplo de ello. En él nuestro alumnado ha mejorado sus conocimientos, capacidades, destrezas, actitudes y valores, a la par que ha actuado como ciudadanía comprometida con su entorno.

Pero en él ha fallado algo muy importante. Nuestro alumnado no solo no ha apreciado los resultados de este proyecto, lo que les hubiera aportado una gran satisfacción tras haber realizado una tarea bien hecha, sino que se han sentido engañados, ninguneados y despreciados por unos representantes públicos, que solo se acercan a recibir aplausos y que hacen promesas y no las cumplen, provocando desilusión y apatía.

Y eso sí que no lo podemos permitir. No nos lo merecemos, mucho menos nuestros niños y niñas. Hay que exigir que actúen con honestidad, coherencia y credibilidad, que cumplan sus compromisos y obligaciones. ¡Es nuestra responsabilidad!

Clavijo, Oramas y las franquicias por Santiago Pérez García (Portavoz de XTF-NC)

santiago

Menos mal que se están disputando un solo escaño. Porque se están gastando dinero como si aspiraran a copar los 15 diputados que le tocan al Archipiélago.

Vallas a tutiplén (por el número, las dimensiones y la ubicación, que es como se tarifan); omnipresencia en programas radiales, justa compensación del dinero público que vuelcan en determinadas emisoras (claro: es dinero público, el de publicidad institucional – -del Ayuntamiento de La Laguna, por ejemplo, más de 1 millón de euros al año–, pero las contrapartidas son privadas, para CC); programas televisivos, aparentemente informativos pero también pagados; y banners donde quiera que vayas.

Yo estoy hasta el gorro de que me salga Oramas con cara de angelical criatura cada vez que abro un periódico digital: si abro El Periódico, o El País o cualquier otro para chequear las encuestas de última hora y, sin pedirme permiso, me sale Oramas.

Y me digo a mi mismo: Santiago, no de das cuén, eres un poco tonto!!!

Porque en realidad, me sigo diciendo, el escaño al que aspiran Clavijo, Oramas y Cía es el único escaño, el de verdad, el que SÍ representa a los canarios. O séase que el 93% de los canarios que van a votar a los otros 14 diputados que van a ser elegidos, si las encuestas no fallan, mejor se quedan en casa.

Porque el resto de candidatos son eso: FRANQUICIAS canarias de los partidos estatales. Así lo ha sentenciado Clavijo, que todavía no se ha enterado que es presidente de una Comunidad Autónoma. Por eso se permite llamar tontos a 9 de cada diez canarios que el 20-D confiaron un solo escaño a Coalición Canaria, en lugar de proclamarla partido único. Canarios que se empeñan, según las encuestas, en persistir en el error.

Sólo le faltó exigirles a los candidatos de todos los demás partidos que vayan por la calle con un cartelito, un sambenito vamos, con la leyenda “No me votes, no te represento”.

La ambición desmedida sumada a la ignorancia forman un cóctel explosivo para la convivencia democrática. Es que ni se dan cuenta de que esas actitudes y esos prejuicios interesados son la contra de la tolerancia, del respeto al pluralismo de intereses, de ideas, de sentimientos, que enriquecen a la sociedad canaria. Canarias es esa pluralidad. Y no la mitología guanchinesca tras la que pretenden despistar lo que Coalición Canaria representa.

Puro franquismo sociológico (para ser moderados): Canarias es Coalición Canaria. Lo que no es o conviene a CC, ni es ni conviene a Canarias. Da lo mismo que los canarios elijan a 14 diputados de otras candidaturas y tan sólo 1, es decir Una, de CC. Los demás son franquicias y hay que impedir que las franquicias “decidan sobre los intereses de Canarias”. Es evidente que a Clavijo sus preceptores sólo le enseñaron las mañas del poder, las de siempre, las del viejo caciquismo. Por lo que se ve, de valores democráticos nada de nada. Cómo le iban a enseñar cosas que desconocen, valores en que no creen.

Ahora, en honor a la verdad, PP y PSOE se lo tienen merecido: llevan 23 años disputándose el dudoso honor de lamerle el felpudo a CC a cambio de compartir las migajas del Gobierno. Y en los últimos tiempos, a peor la mejoría. Que el PSOE aceptara que Pedro Sánchez viniera a firmar en Canarias un pacto de gobierno sobre las Instituciones canarias, fue permitirle a los de CC autocumplir sus propias insidias: ¡lo ven, los socialistas canarios no pintan nada, son una franquicia!.

Después de media vida lidiando con esta gente, créanme: no les arriendo las ganancias a los que están disputando el escaño solitario que quiere Ani Oramas. Porque estarán experimentando en carne propia todas las trampas, ruindades, abusos propagandísticos, almuerzos gratis total, manipulación de las Instituciones (sin ir más lejos, ayer en La Laguna bloquearon todo el tráfico en la ciudad para presentar unas guaguas nuevas de Titsa, Carlos Alonso con el hisopo)…

En realidad, las elecciones generales les importan un jigopico. Están jugando a la lotería, a ver si 1 escaño, un solo escaño entre 350 decide algo. Y entonces, a cambio de ese escaño pa´ lo que gusten mandar, lograr que Ferraz o Génova les vuelvan a ofrecer sus franquicias en Canarias, atadas de pies y manos, como rehenes de un Régimen de poder que ya va camino de durar más que la dictadura franquista.

Ese Régimen sí que es una franquicia, de unos cuantos personajes desde Las Teresitas a los papeles de Panamá. De esos que miran desde el palco (como Gil cuando el Atlético) a Clavijo, a la “guerrera guanche” (hay que joderse!!) y al resto sudando la camiseta. A esos SÍ NOS representan, como dicen las vallas de JFT en la carretera de Tejina. ¡Y tanto!

Porque para franquicia, lo que se dice franquicia, Coalición Canaria. Y no precisamente del pueblo canario.

PD. Güenos mal que, en un rapto de inspiración, el alcalde de La Laguna acaba de definir al “nacionalismo” de Coalición Canaria como “integrador” (El Día, domingo19); porque si llega a ser “desintegrador”, que Dios nos coja confesados.